ESTUDIOS VARIOS


 

 

1. NUESTRA MISIÓN EN ASIA HOY

2. INCULTURACIÓN Y EVANGELIZACIÓN

3. CON MARÍA (Fr. Clodovis M. Boff)

 

 

 


NUESTRA MISIÓN EN ASIA HOY

Michael Amaladoss, SJ

Instituto del diálogo con las culturas y religiones

Chennai, India.

(Conferencia dictada durante la Reunión de Mitad Sexenio, Vailankanni, India)

        Cuando el p. Lourdusamy me ha invitado a dar esta conferencia sobre el tema que me había propuesto era enciclopédico. Tenía este título: Introducción a las realidades de India, asiática del mundo teniendo presente las tres prioridades de nuestro Capítulo, en un contexto interreligioso, con una particular referencia a la vida fraterna, formación y servicio. Este tema me asustó y me llevaba a rechazar tal invitación, pero el saber que me encontraba con los Siervos de María, con los cuales siempre he tenido una relación amistosa sea en Roma, como en India y ahora aquí en Vailankanni, ha sido una razón suficiente para aceptar la invitación. Por razones prácticas reduciré el tema a nuestra misión en Asia hoy, pero con una visión global.

        Ante todo presentaré la realidad de Asia de una manera analítica y sintética. Pondré mas a fuego los datos en perspectiva que las estadísticas. Por lo tanto, hablaré de nuestra misión en este contexto. Para concluir con algunos importantes desafíos. Dejaré a la reflexión la importancia de estos aspectos en el contexto de la vida comunitaria, formación y servicio, como ha relevado el Capítulo General, aunque trataré de tenerlo en cuenta. Para el análisis seguiré un esquema de estructuras sociales hecha de seis elementos: económico-político, persona-sociedad, y cultura-religión. Estos elementos son reagrupados en tres binomios. Mientras el primero trata de la situación existencial en el mundo, el segundo mira a aquellos que son agentes en el sistema y el tercero recuerda los símbolos y significados sistemáticos que el oriente ofrece para la vida y la acción.

        Asia es un vasto Continente que va desde el Mediterráneo al Pacífico, de la Rusia al Océano Índico. Limitaré mi visión al sureste de Asia. Solo esta región tiene tres billones de personas, casi la mitad de la población mundial. Con excepción de Japón y Tailandia, muchas de estas naciones han sido colonizadas en el pasado. Esta es también la región que ve los Obispos reunidos en la Conferencia Episcopal Asiática.

Una economía responsable de la vida social.

        Asia es un continente principalmente pobre, con excepción de algunas islas como Japón, Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán. No son Países pobres en recursos, sino han sido pobres por las estructuras económica dominantes. Estos estados han sido explotados por aquellos que los han colonizado. La libertad política no los ha llevado a la independencia económica. Ellos permanecen vinculados económicamente y comercialmente a sus patrones. Ha aumentado la distancia entre los ricos y los pobres, entre los Estados y dentro del mismo Estado. Con las organizaciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización del Comercio Mundial, la economía y el comercio han sido globales. Pero la globalización no ha significado igualdad, sino solamente ha facilitado un dominio global y la explotación por parte de pocos ricos. La economía y el mercado han sido guiados por el sistema capitalista liberal. Las ideologías socialistas han muerto con la caída del Segundo Mundo, dominado por la que era la Unión Soviética.

        En la competencia económica y comercial es jugada por equipos no iguales – los ricos y los pobres del mundo – el rico más fuerte obviamente domina. Para empeorar la situación, los ricos establecen también las reglas del juego para ser favorecidos. Contrariamente al tiempo de Marx, comercio y administración bancarias hoy son más importantes que no ser propietarios de materias primas. Los Países pobres no tienen elección si no de jugar el partido, para no quedarse completamente marginados y fuera del juego. En cada País la elite en su bienestar colabora con los Países más ricos para sus propias ventajas. El fenómeno de la globalización ha ayudado a las compañías multinacionales a dominar el mundo. La ganancia es la sola motivación que guía a nuevas empresas económicas y comerciales. Estructuras corporativas han favorecido así la injusticia.

        La globalización de los medios de comunicación hace a los pobres conscientes de su posición marginal en una proyección comparativa. Los pobres y los explotados han empezado a protestar, pero, dado que no hay alternativas al capitalismo liberal, algo se deberá hacer para hacer un capitalismo responsable y justo. Entonces será necesario aprender no solo a poner la riqueza sino también a distribuirlas ecuánimemente. No estoy hablando de caridad, sino de una justa remuneración de los productores de riquezas, donde se encuentren. El libre mercado es libre solo para los ricos y no para los pobres por esto deberá ser socialmente controlado a nivel nacional e internacional.

        En la confrontación con los Países Africanos, muchos Estados asiáticos están jugando un partido económico y comercial con discreto suceso, pero según las reglas establecidas por los ricos. Ellos son un sistema económico dependiente. Buscan protegerse asociándose juntos. Por ejemplo el ASEAM es un grupo de Países del Sureste Asiático. Algún ajuste es todavía posible en el sistema existente. Por ejemplo, China respecto a India ha logrado promover la alfabetización y afrontar las necesidades primarias de los pobres. Hay que subrayar además que muchas economías europeas que eran socialmente más sensibles se han convertido en más liberales. Las recientes elecciones en los Estados Unidos han demostrado el egoísmo colectivo de la Nación más rica del mundo. Lo que parece urgente, por tanto es un sistema económico global más socialmente responsable. Los Países Asiáticos pueden desearlo y solicitarlo, pero solamente los más ricos USA y Europa pueden hacer algo.

Un sistema político participativo

        Muchos Países Asiáticos colonizados han recobrado su libertad solo después de la segunda guerra mundial. Algunos Estados como India ha tenido movimientos de liberación bajo la guía de Gandhi y Nehru. Han adoptado constituciones democráticas, pero la mayoría de estos Estados no estaban preparados para la democracia. Sistemas feudales enmascarados por estructuras democráticas que todavía siguen subsistiendo en muchos Países. Existe fáciles alianzas entre ricos latifundistas e industriales por una parte y entre políticos por la otra. A veces son la misma cosa. Estos Estados han heredado los confines de las potencias coloniales, no se han integrado realmente como naciones. Algunos tienen confines incluso artificialmente varios grupos étnicos, culturales y religiosos. Luchas, aún violentas, por la autonomía o independencia están presentes en muchas Naciones. La identidad nacional en algún país, todavía hay que definirla. Desgraciadamente algunos grupos buscan definir su identidad nacional encerrándose en particularismos religiosos y étnicos. El pluralismo se convierte por lo tanto en un problema. Muchos Países han caído en varias formas de militarismo dictatorial, otros han tenido que luchar para no permitir al partido comunista asumir el poder. Algunos gobiernos fuertes han creído favorecer un veloz progreso económico ya que han visto que podían garantizar la paz industrial, sin embargo han tenido que tener en cuenta a la clase de los ricos industriales y comerciantes. La tradición democrática es débil en muchos Países Asiáticos. La India es uno de los pocos Países Asiáticos donde dicha tradición ha sobrevivido por más de 50 años.

La competencia por los recursos limitadas llevan a una difusa corrupción en todos los niveles. No sucede nada sin dar una “busta”. En una democracia mayoritaria, la mayoría, sea étnica o religiosa, puede dominar la minoría y ésta se ve obligada a defenderse y al mismo tiempo a agredir. Esto comporta tensión y violencia social. Existen también el surgimiento de una fragmentación y la formación de guetos. En algunos Países una minoría puede controlar la economía, como los Chinos en Malasia. Este hecho es motivo de tensión entre los centros de poder económico y centros de poder político. La sed de poder es visible con el multiplicarse de partidos políticos y en sus auto proclamados jefes.

        Por otra parte los movimientos de liberación y la globalización de la información han motivado a pequeños grupos en buscar su propia identidad luchando por la libertad y la autonomía. En ellos existe la exigencia de ser protagonistas de su propio destino y no esperar pasivamente. El desafío aquí se individua en el potenciar grupos socio-políticos más débiles que se mueven hacia una forma de democracia participativa y consensual partiendo de la base.

Una sociedad ecuánime

        La fragmentación política ha a menudo sus raíces en la divisiones sociales. Como he dicho, detrás de la cara de una estructura democrática se esconde un sistema feudal todavía relevante en muchas partes de Asia. La lealtad a un gobernante o a un grupo asume formas exageradas. En las áreas de influencia por la cultura China la estructura familiar más alargada es bastante determinante. Formas de racismo escondidas pueden ser vistas en la manera con las cuales las poblaciones indigentes son explotadas y oprimidas en muchos Países Asiáticos. El sistema de las castas que divida la sociedad jerárquicamente según el tipo de trabajo que uno realiza, clasifican según el grado del ritual de pureza o contaminación, es todavía muy presente en el Sur de Asia. Este sistema relega algunos no solamente al último lugar sino también fuera de toda clasificación, así pues “fueracasta” e intocables. Ellos constituyen cerca de el 18% de la población de India. Ellos sufren muchas opresiones: económicas, políticas y sociales. Ellos se hacen llamar a sí mismo dalits o “personas oprimidas”. Aunque la Constitución haya declarado ilegal la intocabilidad y ha iniciado un programa de rehabilitación, sus beneficios llegan solo a algunas elites de los “fueracasta”. Estos si cristianos son doblemente oprimidos. El sistema de las castas es desgraciadamente practicado también en el ámbito eclesial, sin embargo el Gobierno rechaza reconocer esta discriminación considerándola u fenómeno del Hinduismo.

        Personas significativas como Sonia y Jeyalalithaa en India, Chandrika en Sri Lanka, Gloria en las Filipinas, Megawati en Indonesia y Hasina en Bangladesh pueden guiarnos en considerar la triste situación de las mujeres en la sociedad asiática. En un antiguo texto legislativo de India se encuentra escrito: “Las mujeres están sujetas a sus padres cuando son jóvenes, a sus maridos cuando son adultas y a sus hijos cuando son viejas” Abortos de fetos femeninos y el infanticidio femenino son comunes en India y en China. Las mujeres son discriminadas en el campo educativo y trabajo, ellas constituyen un ejército de brazos a bajo costo en la producción industrial. Dondequiera se han refugiado y emigrado por razones económicas especialmente en países donde existe alguna posibilidad económica mejor.

        Por otra parte los valores de la familia están todavía muy fuertes en Asia. Aunque si estos sean insidiados por la familia nuclear que esta tomando extensión en las áreas urbanas. Existe además una creciente sensibilidad por los derechos humanos y sociales económicos.

        El desafío es cómo será posible promover ecuanimidad y comunidad auténticas. El derecho democrático de voto ofrece la oportunidad de ejercer periódicamente la igualdad, pero no cambia la sociedad. Nosotros debemos ser de la parte de aquellos que están marginado y oprimidos, sin embargo al mismo tiempo debemos lograr llegar a transformar la sociedad y construir la comunidad. Nuestro objetivo no es el de prolongar la lucha sino promover la reconciliación de una manera justa y ecuánime.

Protagonistas libres

        El valor del individuo en la sociedad europea y en aquella americana es considerada hoy es muy elevado, en cambio en Asia la persona es todavía definida en términos de grupo al cual pertenece y esta condicionada, no puede actuar libremente. Conformidad y lealtad son valores más apreciado que creatividad e iniciativa. Las personas se siente más seguras trabajando dentro de estructuras bien precisas que a veces pueden esconderse detrás de ellas. La tradición es considerada más importante que la imaginación y novedad. Las personas son pues, alienadas por un modo de concebirse a si mismas que es condicionada por la identidad más profunda por el cual viven a un nivel de superficialidad de su personalidad, nivel relacionado en los varios grupos de pertenencia. Muchas de las técnicas psicológicas modernas no logran mejorar, buscan solo de conformar las personas a las varias identidades corporativas. Es más un cambio de patrones que un impulso hacia la libertad. Las tecnologías mediáticas contemporáneas buscan construí una cadena comercial de deseos y necesidades y estos no han otro cosa que ahogar la identidad de la persona.

        El Hinduismo trabaja mucho en descubrir el verdadero Yo interior. El Budismo busca bajar a las raíces del No-Yo. Estas búsquedas sin embargo llevan consigo la renuncia al propio rol en la sociedad y en la historia.

        El desafío es por lo tanto dar la posibilidad al pueblo en asumir personalmente y socialmente la propia responsabilidad. Por esta razón es necesario ir a la raíz  y ver como el Hinduismo y el Budismo han descubierto, empero sin extrañarse de la sociedad y del mundo. Mientras una cierta acentuación materialista en este mundo tiene que ser superada y trascendida, sin embargo la realidad del mundo tiene que ser considerada y no dejada aparte. Sin poner en contraposición lo secular con lo sagrado, debemos redescubrir lo sagrado en lo secular. Debemos ayudar a las personas a vivir en armonía con la naturaleza y con el propio cuerpo, a armonizar su inteligencia con las emociones, y su propio Yo con lo divino. La verdadera libertad es un don del Espíritu de Dios. El discernimiento del Espíritu debe hacerse continuamente y permitir fortalecer y hacer potente el propio Yo interior. Sencillos ritualismos sacramentales, devociones basadas sobre las necesidades, emociones y estériles reflexiones intelectuales no llevarán a un desarrollo integral de la persona. Refuerzan solamente varias alienaciones. Toda real transformación personal tiene que ser vital, experiencial y conquistada.

Culturas en transformación

        Asia es un continente de grandes culturas diversificadas, sin embargo, existe también una cierta unidad que se puede percibir confrontándola con los demás continentes. Existen 2 culturas predominantes la de la India y la de China. Por  lo tanto son centenas de culturas locales. La influencia de la cultura de India ha llegado a Bali en Indonesia a través de Myanmar, Tailandia y Camboya. Mientras que China ha influenciado el Este y Sureste asiático. El Budismo ha servido como vínculo entre la cultura de india y la china. La cultura de china es antípoda de la cultura euro-americana que se expresa con conceptos. La cultura de India se sitúa de cualquier manera en medio. El sánscrito es un idioma indo-europea que tiene un vínculo sólido con la cultura europea, mientras su corazón, emotivamente y espiritualmente, palpita con la de China. El tao de China y la advaita de India subrayan el olismo (lo sagrado del ser) y la armonía asiática. La cultura asiática no ha sido aislada como una grande imagen, en efecto los contactos comerciales entre la Europa y Asia y en particular India y China sobresalen mucho antes de la era moderna. La tradición, según la cual s. Tomás apóstol habría venido en India, indica que ha habido contactos milenarios. Contrariamente a las Américas, Asia ha resistido al impacto cultural de los colonizadores europeos. El estar sujetos políticamente parece que haya aumentado el reloj en sus diferencias culturales y religiosas y en su propia identidad.

        Hoy la tensión puede ser vista en contacto entre la tradición cultural asiática y el impacto de la globalización de la ciencia y tecnología. Asia no esta europeizándose. Esta integrando los valores de instrumentos ofrecidos por la ciencia y la tecnología, mientras mantiene la propia identidad cultural. Esto, sin embargo, no sucede sin una cierta tensión. Podemos hablar de tensión entre la tradición y modernidad y esta se diferencia en cada lugar, pero no podemos decir que la imagen comercial contemporánea esté dominando el globo. Los pocos centros donde se vende la pizza en Chennai no hacen de esta ciudad italiana. La cultura no esta hecha por las cosas que usamos, sino esta fundamentada en una visión del mundo y sobre un sistema de valores que provienen de un estilo de vida en comunidad. La comunicación mediática tiene un rol ambiguo, puede difundir o promover culturas locales como, o mejor, el como difundir la cultura comercial globalizada. El uso de tecnologías modernas no significa que tiene que introducirse el materialismo o la secularización, en todo caso sea en India como en China ya han sido secularizadas, en este sentido, pero no han sido dominadas por una organización o por una institución religiosa como ha sucedido en Europa. Por eso podemos decir que la modernidad en Asia no provoca una reacción antirreligiosa o anticlerical.

        Hoy las culturas menores en el continente asiático están descubriendo y reafirmando su propia identidad y están desafiando la hegemonía de las tradiciones de India y China. Mientras los fundamentalistas del Hinduismo en India están buscando asociar India con el Hinduismo, los dalits y los grupos tribales declaran que no son hinduistas. Así nos estamos moviendo velozmente hacia un culturalismo multiétnico, donde cada cultura tienen que ser reconocida y aceptada. Como los asiáticos tienen que aprender el inglés por razones comerciales, aun introduciendo algunos detalles euro-americanos en sus estilo de vida, pero permaneciendo siempre asiáticos. En todo caso ciencia y tecnología son humanos y universales, no son euro-americanos, y por lo tanto pueden ser integrados en las diferentes culturas.

        Las culturas asiáticas reflejan los valores injustos y feudales de las sociedades en las cuales ellos han tenido origen. Estos valores tienen que ser transformados para que puedan expresar y sostener un proceso democrático más justo y equitativo. Esto es nuestro desafío de hoy, empero me parece que no nos damos cuenta que esto no puede suceder por un proceso solo interno. La Iglesia ha permanecido y permanece un trasplante cultural extranjero: no le está permitido ser asiática, no obstante toda la retórica que se refiere a la inculturación. La inculturación parece más una traslación que una recreación. Los cristianos en Asia viven en dos culturas al mismo tiempo. Gracias a Mateo Ricci y Roberto de Nobili los cristianos han asumido un estilo social y una religiosidad popular asiática, sin embargo la vida religiosa oficial y sus estructuras son todavía muy extranjeras. Falta, por lo tanto, credibilidad para ser efectivamente proféticos en su intento de transformar la cultura. Parecen contentos en hacer esto.

        Las culturas asiáticas son mucho más sensibles desde el punto de vista ecológico, respecto a las culturas euro-americanas, al menos es lo que se ve hoy. Estas favorecen la vida en armonía con la naturaleza, en sus procesos y estaciones. Estas deberán ser protegidas de la ambición comercial, que buscan explorar y destruir el mundo.

Una religión renovada

        Asia ha sido la cuna de todas las religiones. El Cristianismo y el Islam han tenido su origen en Asia Occidente, el Hinduismo y el Budismo han nacido en India. Aunque el Confusionismo sea más un sistema ético que una religión en el sentido común del término, ello ha determinado la vida de muchas naciones, en parte ayudado por el Budismo y el Taoísmo. El Hinduismo nace hace unos tres mil años, el Budismo y el Confusionismo, unos 500 años antes de Cristo, sin embargo, además de las religiones mundiales o meta-cósmicas, Asia hospeda muchas religiones cósmicas, que la hacen un continente muy religioso. El fenómeno de la secularización no ha tenido muy fuerte impacto en Asia, contrariamente en Europa donde la secularización ha sido una reacción a la religión dominante, institucionalizada y politizada, y esto yo pienso, sea una de las razones de los problemas religiosos de Europa. En Asia en cambio las religiones no han tenido fuertes organizaciones.

        Asia ha sido religiosamente pluralista. El modo con el cual el Budismo si ha difundido en Asia adaptándose a los diferentes pueblos, culturas, y religiones cósmicas locales, es verdaderamente sorprendente. Asia ha acogido también el Cristianismo y el Islamismo. Desde el punto de vista religioso, Asia es tolerante. Las tensiones interreligiosas han estado presentes solo cuando la religión ha sido usada como in instrumento político Esto es lo que está sucediendo hoy. La tensión entre hinduistas y musulmanes y entre los hinduistas y los budistas en Sri Lanka es un hecho político. La lucha entre musulmanes y cristianos en Indonesia y en Filipinas es una cuestión sea política que económica. La lucha entre cristianos y Budistas en Myanmar puede ser considerada como hecho político, económico y étnico.

        Contrariamente al Cristianismo euro-americano que ha hecho su visión griega del mundo con la dicotomía Dios y el mundo, mundo y seres humanos y espíritu y cuerpo, Asia en cambio en sus tradiciones religiosa tiende a presentarse como olística. La visión religiosa indiana es advaita, es decir no dual: Dios y el mundo no son dos. Esa no dualidad ha sido interpretada sea en sentido monístico que en sentido relacional. Algunas por ejemplo ven el mundo como el cuerpo de Dios. Empero este cuerpo de Dios no es un objeto en sentido griego, sino una manifestación que se expresa. La visión religiosa china ve el cosmo como un proceso dinámico con la conjugación de fuerzas yin y yang –masculino y femenino- que guían a la armonía cósmica

El Budismo, negando el ego, ve el mundo como el conjunto de la relación de los seres.

        El espíritu de pobreza y de renuncia es un ideal en Asia. Como Aloysius Pieris dice: “la opción por los pobres es la características de todas las religiones, sin embargo sin la elección de ser pobres se convierte en ineficaz la opción por los pobres y su liberación.

        El Yoga, es un sistema de integración físico-psíquico, que esta en la base de los sadhana (prácticas espirituales) de los Hinduistas y Budistas. A través del yoga se puede hacer la experiencia de un profundo conocimientos de sí mismos y eventualmente también entrar en el misterio divino haciendo, así, del yoga una experiencia mística. En Asia ello se presenta de varias maneras y sus técnicas de concentración han sido llamadas yoga, vipassana o bien zen. Están presentes hoy experiencias particulares de yoga como la pranoterapia y el reiki. Todas estas prácticas llegan al área de las energías que están entre el cuerpo, el mundo material que se puede tocar y medir con instrumentos científicos, y el espíritu sea ello humano que divino. Aquí tiene un rol determinante la determinación y la voluntad. El Cristianismo no ha explorado mucho esta área experiencial y parece estar asustada de su presencia.

        Las religiones han tenido un rol sea de legitimación como también de profecía. En su esfuerzo por ser significativas, buscan inculturarse y en su esfuerzo por realizar este paso tienden a justificar las existentes estructuras económicas y socio-políticas. S. Pablo por ejemplo sostenía la igualdad entre el patrón y el siervo y al mismo tiempo exhortaba a los siervos ser obedientes a sus patrones. También si las religiones se presentan como reveladas ellas sin embargo, son acogidas por hombre que llevan consigo los límites, las imperfecciones, los pecados y otros condicionamientos históricos y culturales. Las religiones por lo tanto deben continuamente reformarse.

        El desafío en esta área de las religiones es, ver como personas que pertenecen a diferentes religiones puedan vivir juntos promoviendo valores comunes humanos y espirituales, aún viviendo y buscando la inspiración cada una en su propia religión. De esta manera las religiones pueden ser profecía unas para las demás.

Los desafíos contemporáneos

        Después de este análisis de las sociedades asiáticas, deseo ofrecer una sintética contribución sobre los desafíos que están presentes hoy en Asia y que enumeraré de la siguiente manera: globalización, secularización, pluralismo y comunidad.

        La globalización esta presente para quedarse. El desarrollo de las tecnologías mediáticas han facilitado las comunicaciones en todos los sentido, esto ciertamente ha influenciado la sociedad y sus políticas y economías. La globalización puede ser utilizada para promover la subdivisión del trabajo y mutuo beneficio, para la participación de bienes especialmente con los más pobres y para hacer experiencia de la unidad del cosmo y de la comunidad humana. Desafortunadamente en cambio la globalización es usada para hacer más efectivo la explotación de los pobres por parte de los ricos evidenciando mayormente la diferencia entre potentes y oprimidos. Iraq es un ejemplo, con el resto del mundo que permanece en silencio y , tal vez sin quererlo, es testigo.

        Las organizaciones internacionales o son controladas por los ricos y potentes o bien revisten un rol insignificante, con la añadidura que los potentes toman la ley en sus manos.

        El mercado global ha servido para desarrollar un consumismo materialístico y la religión viene progresivamente marginada y privatizada. Son promovidos rituales religiosos para las necesidades primarias de las personas. La gente está tan ocupada en enriquecerse y en buscar gozar la vida que no tiene tiempo para vivir.

        La multiplicidad de religiones y culturas es un problema sea en las naciones como a nivel global, con inevitables conflictos. Las religiones y las culturas han sido (ab)usadas para objetivos políticos y se busca imponer la uniformidad en el nombre de la unidad. Se tiene que aprender a reconocer, respetar y aceptar las diferencias y ser multi-culturales y multi religiosos partiendo del principio del reconocimiento de la dignidad del otro como persona humana. Dicha dignidad da origen no solo a los derechos en defender, sino también a deberes que cumplir en el contexto de nuestro vivir juntos.

        Estamos viviendo de una manera injusta e imperfecta y los conflictos por la libertad y la justicia han sido inevitables. La meta que debemos tener presente tiene que ser de cualquier modo la edificación de la comunidad, por lo cual la reconciliación y la paz tienen que caminar parejos con la lucha. Nuestro objetivo no es la victoria sino la transformación global.

Nuestra misión

        Es en este contexto que debemos preguntarnos ¿cuál es nuestra misión? Enfatizo esta interrogante solo porque aquí en Asia existe una respuesta a esta pregunta que para mi, forma parte de nuestra realidad asiática. Hace treinta años la Federación de las Conferencias Episcopales de Asia presentaron una manera de estar en misión en este continente sugiriendo poner la Palabra de Dios en un triple confrontación dialógico: con los pobres, con las culturas y con las religiones. El acercamiento por el diálogo presupone que nosotros respetemos a los demás no solo por su dignidad como personas humanas, sino también porque el sentido de Dios ha estado presente en ellos antes que nosotros existiésemos, de maneras desconocidas (GS 22).

        El diálogo con los pobres pide una opción por los pobres. Los pobres en Asia son clasificados de varias maneras: económicamente pobres, socialmente marginados, los intocables, los emigrantes por motivos de trabajo, los refugiados, las mujeres y los niños explotados sexualmente, los indígenas que han sido expropiados de sus tierra, los enfermos de sida, etc. Como he dicho antes, nuestra opción por los pobres será eficaz en la medida en el cual nosotros seamos pobres. La opción por los pobres no significa solo hacer frente a sus necesidades más inmediatas, sino darles fuerza y luchar con ellos, para cambiar las estructuras que los hace pobres y los mantiene tales. Dicha lucha nos llevará a un diálogo profético con los ricos y potentes con la conciencia que si en ellos no se realizará un cambio, no lograremos cambiar las estructuras.

        Buscando tener una visión global, si hablamos de prioridad, las personas que hay que evangelizar con más urgencia son los opresores del primer mundo que desgraciadamente son tal vez, solo nominalmente, cristianos. Trabajar para darles más fuerza a los pobres significa comprometerse no solo con las comunidades cristianas de base sino también con las comunidades humanas de base, que pudieran ser multi-religiosas.

        El diálogo con las culturas exige que se haga posible a las personas en responder al Evangelio con las riquezas de la propia cultura, favoreciendo de esta forma particulares espiritualidad, liturgias, teologías y estilos de vida. Además el diálogo tiene que ser profético, en el sentido que buscará provocar un cambio de aquellos elementos que, en las diferentes culturas son contrarias al Evangelio. Por ejemplo no hemos hecho esto en India en lo que se refiere al sistema de las castas.

        El diálogo con los creyentes de otras religiones tiene que situarse en el contexto de la misión de Dios, el cual Espíritu esta presente dondequiera en el mundo, en todas las culturas y religiones (Red. Mis 28-29). En el pasado hemos hablado a menudo de diálogo inter-religioso como preparación a alguna declaración, hoy en cambio debemos pensar al diálogo con los creyentes de otras religiones a tres niveles como mínimo. Partir del principio que debemos respetar la dignidad humana de los demás y su libertad de elegir la religión. Junto con ellos tenemos que construir una comunidad fundada en la justicia y la paz, colaborando en promover comunes valores humanos y espirituales. Como segundo nivel, en la lucha contra Satanás y ‘Mamona’, tenemos que ver en los creyentes de otras religiones no a los enemigos sino a los aliados. Estamos juntos de la parte de Dios, se puede decir, explorando y participando nuestra común experiencia de Dios. Y así el tercer nivel, cuando se ofrece la oportunidad que podemos proclamar nuestra especial experiencia que tenemos de Dios en Jesucristo e invitar a los demás a ser discípulos del Señor y sus colaboradores. Tenemos que reconocer que a este nivel la situación en Asia ha cambiado, en efecto, en casi todos los países asiáticos es difícil que los misioneros entren. En algunos estados de India han sido introducidas leyes contra las conversiones. Aquellos en donde sucede, están limitadas a los pobres y a los indígenas, surgiendo la interrogante sobre sus reales motivaciones.

        En Asia el Cristianismo es visto no como la manifestación de Dios en la humanidad sino como la religión de los pasados colonizadores y de los actuales explotadores. La conversión es vista como un ataque a la propia identidad cultural y religiosa. La Iglesia, por el hecho de permanecer “extranjera” no ayuda En el sistema democrático mayoritario, las religiones han sido politizadas, las conversiones numerosos son vistas como un desequilibrio del poder de voto a favor de las minorías.

Los religiosos en misión

        El objetivo de la misión en Asia es vista bajo dos aspectos: la edificación del Reino de Dios y de la Iglesia como aquella que del Reino es sierva e imagen. Las personas que trabajan en Asia saben que es posible promover los valores del Evangelio en una sociedad sin poder bautizar a nadie. El problema a menudo es visible en el hecho, que la Iglesia esta más concentrada en la edificación de si misma que no del Reino de Dios. Los religiosos en la Iglesia postergan con su vida el símbolo del Reino. Veo que en Asia hoy, este ideal se confronta con dificultades estructurales. Los religiosos tomados individualmente pueden ser muy comprometidos pero la imagen pública que dejan transparentar es de un grupo de personas con mucho dinero y poder. Ellos están al frente de instituciones donde hay gran movimiento de dinero, aún realizando aquel servicio del cual no siempre son los pobres en beneficiarse, ya que éstos últimos no tienen dinero suficiente o lo necesario para poder aprovechar. También los cristianos se esperan que este dinero y poder vayan a favor de los pobres. Yo me pregunto ¿cuál será la imagen de los religiosos en la manera de pensar de la gente?. Algunos proyectos para los pobres ayudan a satisfacer la conciencia colectiva de las Congregaciones religiosas y de la Iglesia.

        Cuando las Congregaciones religiosas nacieron, su objetivo era una experiencia particular de Dios. Mas tarde los Institutos de vida apostólica se propusieron amar y servir a Dios y a los hombres. Eran capaces de ayudar a los pobres con donaciones generosas que recibían del pueblo de Dios. Daban lo que recibían permaneciendo pobres. Ningún fundador se preocupó en construir instituciones para tener dinero con el cual sostener las comunidades y su trabajo. Sin embargo, las comunidades religiosas en países de misión han vivido de las donaciones que reciben de sus países de origen, ellas se convirtieron así en ricos bienhechores entre una multitud de pobres que dependían de ellos. Ellas no dependían más de la generosidad de la comunidad local. Ellas encontraron además, otros caminos para sacar fondos, no de los bienhechores locales, sino de instituciones que tienen dinero. Donde hay dinero hay poder y competición por lugares de poder con fines de controlar los recursos. S. Ignacio  de Loyola, en sus Ejercicios Espirituales describía esta como una estrategia de Satanás: el amor por el dinero, la búsqueda de los honores y el egoísmo. ¿Qué testimonio dan los religiosos? Personalmente pueden trabajar mucho, ser concientes y llevar una vida pobre, pero existe un problema a nivel simbólico y estructural. Ciertamente la comunidad cristiana tiene que tener instituciones eficaces para formar los propios jóvenes y estar al servicio de los demás, pero me interrogo si los religiosos tienen que ser encargados de estas instituciones. ¿Cómo pueden entonces los religioso ser un signo del Reino en Asia? Considero que esta pregunta tiene que se profundizada.

Conclusiones

        Voy a la conclusión. Partiendo de la realidad indiana y asiática, inserta en el contexto mundial, deseo sugerir tres ideales o desafíos que los Cristianos y los Religiosos deberían seguir: la experiencia de Dios, la solidariedad y la armonía.

La experiencia de Dios

        Muchas personas de fe religiosa están en la búsqueda de una experiencia de Dios. No pretendo decir que en Asia sea más experta en ésta búsqueda o que se encuentra más fácil, más bien sostengo que la tradición religiosa de Asia tenga métodos particulares que ofrecer, que tienen en cuenta el cuerpo y sus energías. Los Países occidentales tienen métodos más concentrados en la palabra y la reflexión. La rítmica y la repetitiva oración de Jesús de la Iglesia oriental ha sido la contribución inicial de Asia en los primeros siglos del Cristianismo, cuando los monjes egipcios probablemente han entrado en contacto con los Sannyasi hindu o con los Bhikkus Budistas de India. Podemos ir más allá y hablar de concentración en las posiciones, en la respiración, en las energías y en los chakras. Estos métodos no nos garantizan la experiencia de Dios, pero si nos ofrecen una manera para entrar en lo divino. Si creemos que Dios no está en alguna parte del cielo, sino en nosotros y nosotros en Dios, entonces puede ser que entrando en nosotros mismos encontraremos el Espíritu de Dios que nos esta animando. Los métodos orientales dependen mucho de la orientación y de las intenciones con los cuales se acerca a estos métodos. Yoga o Zen no son técnicas que automáticamente conducen a resultados predeterminados. Lo que obtenemos depende de los que ponemos de nuestra parte, o de aquello que deseamos o de lo que pedimos a Dios. Los métodos orientales no son un hecho puramente intelectual, son olísticos y más bien orientados a la experiencia. Estas técnicas pueden lograr una unión entre nosotros y el cosmo y así experimentar a Dios presente en todas las cosas, como ha hecho Francisco de Asís con el Cántico de las Criaturas o Ignacio de Loyola en su Contemplación para Obtener el Amor. Siento no conocer algún santo de los Siervos de María, sin embargo, estoy seguro que también ellos habrán tenido experiencias semejantes.

La solidaridad

        Mi segundo ideal es la solidaridad. Cuando, hace algunos años, se realizó una conferencia internacional sobre los derechos humanos organizada por las Naciones Unidas en Viena, se habló mucho de la focalización individualista de los derechos humanos y de la orientación social de las culturas asiáticos que presentan no solo los derechos del individuo sino también sus respectivos deberes. Tal vez también Asia esta para ser tomada dentro de la red el individualismo, empero los valores del grupo y de la familia paren todavía muy fuertes en el continente asiático. Sin embargo los valores del grupo pueden promover asociacionismos y conflictos entre grupos. Así debemos promover un espíritu de solidaridad universal que logre a través de círculos concéntricos cada uno y cada cosa del creado. Una vez más la coordinación de las energía nos ayudará a crear un vínculo con la realidad entera y ser sensibles hacia los demás. Podemos aprender solo cómo acoger las alegrías y los dolores de los demás y compartir esto nos será más un problema. El compartir no será más de cosas, sino de amor y de atención hacia los demás. Realizaremos así el ideal del compartir del ser, que se hace ser con, ser en relación. La solidaridad se presentará como actitud de compasión y simpatía. Estos son los valores fundamentales también del Budismo. Las imágenes del Nuevo Testamento de los sarmientos y la vid, o del cuerpo, recuerdan esta experiencia orgánica.

La armonía

        Mi ideal final es la armonía y esta se refiere al pluralismo. Asia, rica de grupos étnicos, culturas y religiones sueña la armonía porque hoy parece experimentar situaciones de conflicto. Estos conflictos pueden ser afrontados ante todo reconociendo, respetando y aceptando el pluralismo como riqueza que es un don de Dios y una creativa conquista de los hombres. Y por lo tanto debemos movernos hacia un orden democrático basado en la participación y el consenso, y no sobre el dominio de una mayoría. Jesús nos ha propuesto un ideal de convivencia y nos ha ofrecido un modelo de dicha armonía, cuando hizo esta oración: “Puedan ser todos uno como tu Padre eres en mi y yo en ti” (Jn 17, 21)