RECURSOS PARA LA ANIMACIÓN VOCACIONAL


1. ORACIONES POR LAS VOCACIONES OSM

Oración vocacional 1

 

Oh Dios, origen de toda vocación.

Tú llamas continuamente a los hombres

a colaborar en tu obra de salvación.

Tú has elegido a Santa María

para ser la Madre de tu Hijo Jesucristo,

y Ella, tu Sierva fiel, i

nspiró a nuestros Siete Primeros Padres

para formar una familia

dedicada al servicio del Evangelio y de la Iglesia.

Te suplicamos, suscites la gracia de nuevas vocaciones

a la Orden de nuestra Señora.

 

Concede a hombres y mujeres

el deseo de consagrar su vida al servicio de Dios

y de nuestros hermanos en una fraternidad,

siguiendo el ejemplo de disponibilidad de tu Sierva fiel,

para continuar anunciado la venida de tu Reino.

 

Oración vocacional 2

 

Dios, Padre santo

origen y fin de toda vocación

que para cada uno de nosotros

tienes un proyecto de amor,

concédenos a imitación de santa María,

Sacerdotes, Religiosos y Laicos comprometidos

deseosos de consagrar su vida

al servicio del Evangelio

y del Reino de los cielos,

cólmalos de gracias y bendiciones

para que llenos del Espíritu Santo

sean testigos de la fuerza salvadora de la Cruz

y de la luz liberadora de la Pascua.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Oración vocacional 3

 

Dios y Señor de cuanto existe,

amigo del hombre y  de la mujer

que con tu Espíritu

suscitas en  medio de tu pueblo:

Sacerdotes, Religiosos y Laicos comprometidos;

te suplicamos que los colmes  de tu sabiduría

para que a imitación de santa María,

sean anunciadores  de tu Reino,

solícitos servidores de los más necesitados

y buscadores incansables de tu rostro.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

 

Oración vocacional 4

 

Dios y Padre nuestro

a ti  nuestra incesante alabanza

porque has suscitado en tu Iglesia:

Sacerdote, Religiosos y Laicos comprometidos;

conserva en ellos la perseverancia

de seguir a tu Hijo

y cólmalos de tu Espíritu,

para que se acreciente en ellos

el deseo de santidad,

estén con santa María

a los pies de la Cruz de Cristo

y de las infinitas cruces

donde hombre y  mujer

gimen y sufren.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Oración vocacional 5

 

Oh María, que has llamado

a nuestros Siete Santos Fundadores y,

a través de los siglos,

a muchos hombres y mujeres

para seguir a Cristo,

inspirándose en el Evangelio

y en tu ejemplo,

continúa concediendo la gracia

de nuevas vocaciones para tu Orden.

Haz que para ello la Familia

por ti bendecida y amada

se renueve siempre,

de modo que, quien la elija

como su morada permanente,

pueda vivir con fidelidad

las enseñanzas de tu Hijo

y se consagre para siempre

al servicio de la Iglesia

y de la humanidad,

con plena disponibilidad

y generosa entrega.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Oración vocacional 6

 Oh Jesús, Pastor eterno de las almas

dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu grey amada.

Señor, concédenos según tu voluntad Sacerdotes,

Religiosos y Laicos comprometidos.

Te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María de Guadalupe,

tu dulce y santa Madre.

Oh Jesús, danos Sacerdotes, Religiosos y Laicos

comprometidos, Según tu corazón. Amén.

 

 

2. ORACIONES POR LAS VOCACIONES (SUBSIDIO CLIOS) 

 

“La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos! Rueguen por tanto al dueño de la cosecha que envíe obreros a s recogerla” (Mt 9, 37-38), dice Jesús a sus discípulos, frente a las muchedumbres cansadas y desorientadas “como ovejas sin pastor”. A lo largo de los siglos, la Iglesia, comprometida en el anuncio del Evangelio a todas las naciones, ha constantemente sentido la necesidad de obreros más numerosos para la cosecha del Señor y, obediente a su mandamiento, ha orado por las vocaciones. Recientemente, en 1964[1], ella ha establecido celebrar anualmente una Jornada mundial de oración por las vocaciones en el cuarto domingo de Pascua.

 

 I. ALGUNAS CONVICCIONES

 

También nuestra Orden, obedeciendo al mandamiento del Señor, ha constantemente orado por las vocaciones pidiendo en particular al Señor inspirar muchos jóvenes y ponerse en su seguimiento, siguiendo el camino de los Siete primeros Padres. En su vida de oración y servicio, la Orden ha madurado algunas convicciones sobre la animación vocacional que, ya en penumbra en las primeras Legendae, han sido una expresión completa para los textos constitucionales[2]. Ellos son esencialmente:

- el valor del testimonio de vida;

- lo incisivo de la liturgia;

- el estímulo ejercido por las memorias de los siervos.

 

El valor del testimonio de vida

Es necesario en primer lugar alimentar constantemente la propia vocación, vivirla con fidelidad frente a Dios y el prójimo, y así irradiar el ideal de la Orden donde quiera sus miembros viven y sirven. Cada fraile y cada comunidad, en efecto, tiene “una tarea responsable en despertar vocaciones a nuestra Orden” (Const. 127). Se lee en la Legenda de origine Ordinis [LO] que los Siete primeros Padres, viviendo lejos de la ciudad, en el monte, emanaban un perfume de virtudes que inducían a muchos a visitarlos:

 

“De todas partes de la ciudad y del condado de Florencia confluía[3] mucha gente a este monte y ablando entre ellos se decían: (…) Vengan y subamos a este (…)monte perfumado de Dios, subamos hasta su cima y veamos[4] a estos hombres gloriosos de los cuales proceden (…) el perfume que hemos deleitado, para aprender de sus palabras, ardientes del fuego de la caridad, los caminos del Señor y, siguiendo los ejemplos de su santidad, nos dispongamos con decisión a caminar en sus caminos[5]” (LO 45).

 

El testimonio de vida de los Siete primeros Padres en Monte Senario no dejó indiferente a nadie. Algunos sintieron la invitación a convertirse; otros quisieron ponerse bajo su guía espiritual (cf. LO 46); otros mas aún pidieron “servir a Dios con ellos en aquel monte y fijar allí la propia morada” (LO 47).

 

Lo incisivo de la liturgia

“La liturgia es el culmen hacia el cual tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de la cual emana toda su energía.”[6] Para quien se acerca a ella “con recta disposición de espíritu”,[7] tiene un efecto formativo decisivo. Como dicen nuestras Constituciones, “la participación viva a la liturgia es el medio más eficaz para una formación religiosa integral. En efecto, la liturgia, mientras expresa y acrecienta nuestra comunión con Dios, desarrolla el sentido eclesial y facilita la verdadera comunión entre los hermanos” (Const. 114). Algunos de nuestros santos y beatos descubrieron la propia vocación durante las celebraciones litúrgicas.

Según la legenda del beato Felipe [LP], las palabras oídas en la proclamación de una lectura bíblica,[8] en la misa de un jueves de Pascua, [9] “Felipe, acércate y súbete en este carro” (Hch 8, 29), suscitaron en san Felipe Benicio (+1285) una visión que lo ayudó a descubrir su vocación. El, vio, en efecto, un carro, o sea la Orden, guiada por la Virgen por lo cual comprendió en seguida que tenía que subir (cf. LP 2-5).

El beato Andrés de Borgo San Sepulcro (+ 1315) fue profundamente impactado por las palabras de Jesús: “Quien no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo” (Lc 13, 33), comentadas por san Felipe Benicio en la homilía de una celebración eucarística durante el Capítulo general de 1278 en Borgo San Sepulcro. El se sintió impulsado por el Espíritu a abandonar por amor de Dios y padres y a renunciar a todos sus bienes, y entró en la Orden donde tomo el nombre de “fray Andrés” en recuerdo del Apóstol que, abandonadas la redes y la barca, había seguido a Cristo (cf. Mt 4, 19).

 

El estímulo ejercido por las memorias de los siervos

Dentro del año litúrgico, además de las memorias de los santos, nuestra Orden celebra “como fiesta de familia, sea en al liturgia como en otros momentos fraternos” (Const. 27) las fiestas marianas, las memorias de san José, san Agustín, nuestros Primeros Padres y de los demás hermanos  hermanas santos y beatos. En estas celebraciones se encuentran también ocasiones para meditas obre un aspecto particular del seguimiento de Cristo y del peculiar carisma de los siervos vivido por el Santo o Beato del cual se hace memoria y para darlo a conocer a la asamblea litúrgica. Es por lo tanto oportuno que nuestra Orden no descuide habitualmente las memorias facultativas en cuanto, precisamente, facultativas, para que no se quede como un tesoro escondido en la Liturgia propia OSM, sino se celebre cada vez que sea posible con la atención debida y la participación activa de los fieles (cf. Const. 26).

 

Oraciones por las vocaciones

“A nadie pasa desapercibido que la oración, en sus múltiples formas, tiene que considerase como el primer e insustituible servicio que podemos ofrecer a la grande causa de las vocaciones.”[10] Por lo tanto, cuando en la Eucaristía y en la Liturgia de las Horas se recuerdan las necesidades de la Iglesia, nuestra Orden ora también, según el mandamiento del Señor, “por las vocaciones” (Const. 30).[11]

Se proponen, pues, algunas oraciones para las vocaciones bajo la forma de oración o súplica para ser usadas en momentos oportunos o de intenciones de oración para añadirse a la oración universal en la Eucaristía cotidiana (cf. Const. 28) o en las preces[12] de la Liturgia de las Horas.

 

II. ORACIONES POR LAS VOCACIONES

Las siguientes oraciones pueden ser usadas sea en la oración personal como, en momentos oportunos, en la oración comunitaria:

 

DURANTE EL Año litúrgico

 

1. Envía, Señor, obreros a la viña del Senario

 

Manda, Señor, obreros a tu viña del Senario,

gloriosa herencia de la Virgen Madre,

linaje que tu has plantado.

 

Mándalos al alba, a medio día y al atardecer,

obreros cuya gloria sea trabajar por el Reino,

y su honor, servir a nuestra Señora.

 

Manda, Padre, tus hijos e hijas,

prontos a seguir sin demora a Cristo

en el estilo de vida de los Siervos. 

 

Mándalos a la casa de santa María:

humildes y dóciles, obedientes y libres,

con el corazón indiviso, proyectados hacia ti en el amor.

 

Manda, Señor, nuevos hermanos y hermanas,

con nosotros peregrinos del Absoluto,

compañeros y amigos en la subida a la Fuente de la salvación.

 

Mándalos, sobre las huellas de los Siete primeros Padres,

constructores de concordia y de paz,

cantores de tu gloria, mensajeros del Evangelio.

 

Manda, Señor, nuevos Siervos y Siervas de santa María,

inflámalos del fuego del Espíritu,

caminantes en la esperanza hacia la Ciudad de la vida.

 

A ti, Padre, gloria,

a ti, Hijo, honor,

a ti, Espíritu, alabanza sin fin. Amén.

  

2. Padre, origen y término de toda vocación

 

Padre, origen y término de toda vocación,

a ti la alabanza y la gloria por siempre:

en tu bondad, por medio de los Siete primeros Padres,

has suscitado en la Iglesia nuestra Familia,

lugar de encuentro de hombres libres,

que quieren dar testimonio del Evangelio en comunión fraterna,

servir con amor la gloriosa Madre de Cristo,

ser operadores de concordia y paz.

 

Por tu gracia, Señor reaviva en nosotros el compromiso

de vivir en el seguimiento de Cristo,

humildes en la obediencia, puros en el amor, alegres en la pobreza,

solícitos en la escucha amorosa de la Palabra.

Acrecienta el deseo de santidad,

la sed de justicia,

el ímpetu de la oración,

la pasión por el Reino.

 

Por tu misericordia,

llama con la voz de tu Espíritu

otros hijos e hijas tuyos

para que sean nuestros hermanos y hermanas,

compañeros y amigos en el camino de la vida.

Estén con santa María a los pies de la Cruz del Hijo

y de las infinitas cruces donde el hombre gime y sufre,

Tengan el Evangelio como Regla suprema,

el servicio como estilo de vida.

En sus labios resuene incesante el cántico de la Virgen,

himno de agradecimiento y compromiso por la causa del hombre.

Acoge, Padre, por Cristo en el Espíritu,

la oración de tus hijos. Amén.

 

O bien, si es recitada por miembros que no son de la Familia de los siervos:

 

Padre, origen y fin de toda vocación

a ti la alabanza y la gloria perenne:

por tu bondad, a través de los Siete primeros Padres,

has suscitado en la Iglesia a la  Familia de los Siervos,

lugar de encuentro de hombres y mujeres libres,

que desean testimoniar el Evangelio

en comunión fraterna,

servir con amor a la gloriosa Madre de Dios,

y ser constructores de concordia y de paz.

 

Por tu gracia, Señor,

reaviva en nosotros la perseverancia

de vivir en el seguimiento de Cristo,

humildes en la obediencia, puros en el amor,

alegres en la pobreza,

solícitos  en la escucha de la Palabra.

Acrecienta en nosotros el deseo de santidad,

la sed de justicia, el deseo de la oración,

la pasión por el Reino.

 

Por tu misericordia llama con la voz de tu Espíritu

a otros hijos e hijas para que se conviertan

en hermanos y hermanas,

compañeros y amigos en el camino de la vida.

Estén con santa María  a los pies de la Cruz del Hijo

y de  las infinitas cruces

donde el hombre gime y sufre.

Tengamos el Evangelio como Regla suprema,

el servicio como estilo de vida.

Sobre sus labios resuene

incesantemente el cántico de la Virgen,

El himno de gratitud

y de compromiso por la causa de la humanidad.

Recibe, Padre, por Jesucristo en el Espíritu,

la oración de tus hijos e hijas. Amén.

  

EN UNA MEMORIA MARIANA

 

¡Santa María,

Virgen del “Si”,

humilde Sierva del Señor,

salve!

 

Reina de los apóstoles,

aurora de los tiempos nuevos,

en el Cenáculo,

en espera del Espíritu,

has visto nacer la Iglesia, Cuerpo de tu Hijo,

une tu voz a nuestra súplica:

implora con nosotros al Padre

para que infunda el Espíritu en el corazón de sus hijos

y envíe nuevos obreros a la vid del Senario,

discípulos fieles de Cristo,

alegres mensajeros del Evangelio,

siervos solícitos de los últimos.

 

Mujer del Espíritu,

guía de los Siete primeros Padres,

escucha la oración de tus siervos.

 

O bien, para aquellos que están en búsqueda:

 

Santa María,

humilde virgen de Nazaret,

obediente a la divina llamada,

a ti confiamos a aquellos que están en búsqueda

del sentido de la propia vida y del camino a seguir:

guía sus elecciones,

sostenlos en las fatigas de la búsqueda,

ayúdalos a superar las dificultades que encuentren

y camina con ellos según las huellas de tu Hijo.

Virgen del “Fiat”,

escucha la oración de tus siervos.

 

O bien para aquellos que han acogido la llamada:

 

Santa María,

Madre de los discípulos de tu Hijo,

Maestra de santidad,

a ti confiamos a

aquellos que han acogido la divina llamada:

pide para ellos al Padre

el silencio interior

para que se conozcan mejor

y profundicen el proyecto de Dios en ellos,

y la docilidad del corazón

para que sigan fielmente a Cristo,

día a día, hasta llegar a donarse totalmente.

Maestra de contemplación,

escucha la oración de tus siervos.

 

O bien, para aquellos que han consagrado su vida al Señor:

 

Santa María,

Reina de los apóstoles,

Madre de la Iglesia,

a ti confiamos a

aquellos que han consagrado la vida al Señor:

sean apasionados de Cristo, humilde y misericordioso;

fieles a las promesas hechas al Padre,

conformen su vida al Evangelio;

encuentren en el Espíritu

la alegría del testimonio, servicio y la cotidiana inmolación.

Discípula intrépida y fiel,

escucha la oración de tus fieles.

 

 III. INTENCIONES Y ORACIONES EN LA EUCARISTÍA Y EN LA LITURGIA DE LAS HORAS  DURANTE EL AÑO LITÚRGICO

Según el tiempo litúrgico (Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua, Tiempo Ordinario), se proponen:

- para la Eucaristía, una o dos intenciones de oración que se pueden añadir a la oración universal u oración de los fieles, y una oración que puede concluir la oración universal:[13]la oración puede ser usada también en otras circunstancias;

- para la Liturgia de las Horas, una o dos intenciones de oración se pueden añadir a las invocaciones de las Laudes matutinas o a las intercesiones de las Vísperas.

 

EN EL TIEMPO DE ADVIENTO

 

Eucaristía

- Por los jóvenes perdidos, inciertos, desorientados,

para que abran su corazón al Señor

y se dejen guiar por su Palabra de vida,

oremos.

 

Dios misericordioso y fiel,

que en la encarnación de tu Hijo

has querido que la Virgen Madre

colaborara a tu designio de salvación;

por su intercesión

suscita en la Familia de los Siervos

y de las Siervas de santa María

nuevos hermanos y hermanas

apasionados del Evangelio,

atentos a los signos de los tiempos,

y dispuestos a cumplir tu voluntad.

Por Cristo nuestro Señor.

 

Liturgia de las Horas

Ven, Señor, establece tu morada entre nosotros

- y muéstranos tus caminos.

 

desde el 17 de diciembre (cf. Hb 10, 7; Jn 2, 5; Lc 1, 38)

 

Verbo de Dios, venido en el mundo

para servir y para cumplir la voluntad del Padre,

- ayúdanos a repetir contigo:

“Heme aquí para hacer tu voluntad”.

 

 PARA EL TIEMPO DE NAVIDAD

 

Eucaristía (cf. Lc 2, 46-47)

- Por todas las familias,

para que, siguiendo el ejemplo de la Familia de Nazaret,

acojan con alegría a Jesús

y escuchen con dócil atención

sus palabras de vida,

oremos.

 

Dios de infinita bondad,

con el nacimiento de tu Hijo

alegras la tierra;

por intercesión de la Virgen Madre,

envía en tu Iglesia

alegres mensajeros de la Buena Noticia,

sabios intérpretes de los signos de los tiempos,

siervos disponibles del Reino.

Por Cristo nuestro Señor.

Amén.

 

Liturgia de las Horas

Danos Señor, el amor por tu Palabra,

- y haz que florezca en nosotros como semilla de vida.

  

PARA EL TIEMPO DE CUARESMA

 

1. Conversión-en el desierto hablaré a su corazón:

 

Eucaristía

- Por los jóvenes,

para que dejen instruir por el Evangelio

y lleguen a ser testigos fieles,

oremos.

 

Dios bueno y misericordioso,

que por medio de tu Hijo

llamas a todos a la conversión,

has atraído al monte a los Siete primeros Padres,

para hablarles a su corazón e inflamarlo

del deseo de servirte y al prójimo,

 con la mirada fija en tu humilde Sierva;

te pedimos:

atrae a ti otros jóvenes

y, con la voz de tu Espíritu,

suscita en ellos el deseo

de seguir a Cristo en comunión fraterna,

siguiendo las huellas de los Siete primeros Padres.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Liturgia de las Horas

Envía a tus siervos (tus siervas), el Espíritu de gracia y de oración,

- para que meditemos en el corazón tu ley y sea nuestra actuar.

 

2. Seguimiento de Cristo:

 

Eucaristía

- Por los jóvenes en búsqueda,

para que escuchen la voz de Cristo

y respondan generosamente a su llamada,

listos a servir la vida en el espíritu del Evangelio,

oremos.

 

Padre bueno,

has invitado a los Siete primeros Padres

a seguir a tu Hijo

la mirada fija en la Madre Dolorosa,

de los cuales sufrimientos su hábito fue signo;

envía a nuestra Orden

otros jóvenes apasionados del Evangelio,

listos a servir a los últimos,

a llevar consuelo al Hijo del hombre

 todavía crucificado en sus hermanos que sufren.

El vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

Liturgia de las Horas

La presencia de La Madre a los pies de la cruz del Hijo

nos estimule a tomar cada día nuestra cruz,

- y a vislumbrar en los hermanos que sufren a Cristo

todavía crucificado.

 

 PARA EL TIEMPO PASCUAL

 

1. Antes de la Ascensión:

 

Eucaristía

Por los jóvenes en camino,

para que perciban junto a ellos

la presencia del Resucitado,

encuentren en él el sentido de su vida

y en el servicio por amor a los hermanos

su propia realización,

oremos.

 

Señor Jesucristo,

nuestra vida y nuestra resurrección,

que, en el camino de Emús

invitaste a los discípulos

a releer los acontecimientos que los habían desilusionado

a la luz de la Escritura

y transformaste su tristeza en gozo,

ven, camina con nosotros:

ayúdanos a releer nuestra vida

a la luz de tu Palabra,

a penetrar en el misterio

de tu muerte y resurrección,

a descubrir tu presencia en medio de nosotros

y a ser testigos de tu gloria.

Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

O bien:

 

Oh Dios, Padre de la vida,

que en la muerte y resurrección de tu Hijo

has salvado al mundo,

dona a tus Siervos y Siervas

de santa María, ser testigos

de la fuerza salvadora de la cruz

y de la luz liberadora de la Pascua.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

Liturgia de las Horas

Padre de la luz,

ilumina con tu verdad nuestras mentes,

- para que en los acontecimientos de la vida

reconozcamos los signos de tu proyecto de amor.

 

2. Tercera semana de Pascua, jueves

 

En la Eucaristía se lee como primera lectura el pasaje bíblico (Hch 8, 26-40) que, según la Legenda del beato Felipe [LP], estuvo en el origen de la vocación del Santo. Al escuchar las palabras dirigidas al diácono Felipe “Va y súbete a aquel carro” (Hch 8, 29; cf LP 3), el joven Felipe, en la iglesia de “Santa María ” de Cafaggio (la actual basílica de la Santísima Anunciación), tuvo la visión de un carro de oro arrastrado por un cordero y un león y guiado por la Virgen; comprendió en seguida después de la explicación de fray Bonfilio, uno de los Siete santos Fundadores, que aquel carro significaba la Orden guiada por santa María y arrastrada por la sencillez y fortaleza. Por lo tanto pidió entrar en la Orden y fue acogido “como hermano y compañero” (LP 7).

 

Eucaristía

- Por los jóvenes en búsqueda,

para que como el etíope que encontró en el diácono Felipe

a aquel que le abrió la mente

a la inteligencia de las Escrituras,

así ellos encuentren en nosotros

un hermano o una hermana que los acoja

y comparta con ellos con amor el pan de la Palabra,

oremos.

 

- Por nosotros, Siervos y Siervas de santa María,

para que siguiendo el ejemplo de san Bonfilio

nos pongamos a escuchar a los jóvenes,

soñemos con ellos un mundo nuevo

y con ellos descubramos en Cristo

el sentido profundo de nuestra existencia,

oremos.

 

Oh Dios, que inspiras y realizas todo santo propósito,

has querido que tu siervo Felipe,

en la celebración de los santos misterios,

se sintiera llamado

a subir al carro, nuestra Orden,

guiado por la bienaventurada Virgen,

te pedimos:

haz que la voz que sugiere tu Espíritu

lleve otros jóvenes a caminar junto con nosotros

siguiendo las huellas de tu Hijo,

dar testimonio del Evangelio

e, inspirándonos constantemente en santa María,

servirte y al prójimo por amor.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Liturgia de las Horas

Espíritu consolador,

que nos guías a la verdad completa,

ilumina nuestras mentes,

- para que en los acontecimientos de la vida

reconozcamos los signos del designio del amor del Padre.

 

 3. Cuatro domingo de Pascua:

 

El cuarto domingo de Pascua es la anual Jornada mundial de oración por las vocaciones. La liturgia, en la Eucaristía, nos presenta la figura del Buen Pastor (Jn 10, 1-10 [año A]. 11-18 [B]. 27-30 [C]). Es bueno usar los formularios de oración propuestos por la Sede apostólica o por la Iglesia local, o bien el formulario siguiente:

 

Eucaristía

- Por los jóvenes,

para en el estruendo de las voces

reconozcamos la de Cristo, buen Pastor,

y lo sigamos dóciles donde él nos lleve,

oremos.

 

- Por los Siervos y Siervas de santa María,

para que, siguiendo el ejemplo de Cristo, buen Pastor,

estemos listos para comprometer energías y capacidades

en el cuidados de los jóvenes confiados a nuestro cuidado,

oremos.

 

Jesús, buen pastor,

que has cuidado las ovejas

confiadas a ti por el Padre

hasta dar por ellas la vida,

cuida a los jóvenes,

en los cuales depositamos nuestras esperanzas:

ilumina sus mentes,

acompáñalos en la búsqueda,

haz que escuchen dóciles tu voz,

estén listos a seguirte,

diligentes en el servicio del prójimo;

maduren la capacidad

de cuidar con paciencia los corazones y cuerpos,

y promuevan con ardor

la reconciliación y la comunión.

Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Liturgia de las Horas

Con la voz persuasiva de tu Hijo,

has atraído a tu redil muchos jóvenes,

- haz que ellos lleven a ti otros jóvenes

que todavía no te conocen

o están encaminados hacia otras metas.

 

4. Desde la Ascensión a Pentecostés:

 

Eucaristía

- Por los jóvenes testigos del Señor resucitado,

para que, siguiendo el ejemplo

de la comunidad cristiana primitiva,

inflamados por el Espíritu y dóciles a su voz,

cultiven los frutos de fidelidad y de amor,

bajo la mirada de la Reina de los Apóstoles,

oremos.

 

Padre de la vida,

que en la resurrección de tu Hijo

has hecho nuevas las cosas;

por intercesión de santa María,

Virgen del Cenáculo,

dónanos nuevos hermanos y hermanas,

renacidos por el agua y el Espíritu,

que lleguen a ser siervos alegres del Evangelio,

concordes en la oración,

solícitos en el compartir los bienes,

trabajadores en la caridad.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

O bien:

 

Envía tu Espíritu, Padre santo,

sobre los Siervos y Siervas de tu humilde Esclava,

que han acogido con fe la palabra de Cristo,

siguiendo el ejemplo de los Siete primeros Padres.

Refuerza su propósito

en dar testimonio del Evangelio

en comunión fraterna,

y servir a los hombres con solicitud,

alegres y agradecidos por tu misericordia.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

Liturgia de las Horas

Infunde en los jóvenes discípulos del Resucitado

el Espíritu de paz,

- para que lleguen a ser alegres mensajeros

en la Iglesia y en el mundo.

 

 

PARA EL TIEMPO ORDINARIO

 

1. Anuncio del evangelio-pescadores de hombres: Lc 5, 1-11

 

Eucaristía

- Por los jóvenes que se debaten entre dudas e incertidumbres,

para, capturados por la red del Evangelio,

suban en la barca de la Iglesia

y lleguen a ser a su vez pescadores de hombres,

oremos.

 

Oh Jesús, Maestro y Señor,

que has invitado a tus primeros discípulos

a dejar todo

para caminar siguiendo tus huellas

y llegar a ser pescadores de hombres;

por intercesión de santa María,

te pedimos:

llama a otros jóvenes

a seguirte junto con nosotros, tus Siervos,

a lanzar las redes según tu palabra

en el mar del mundo,

y hacer afluir la gente a tu barca,

que conduce hacia la otra rivera.

Tu que vives y reinas por lo siglos de los siglos. Amen.

 

Liturgia de las Horas

Sin ti, Señor, en el mar del mundo,

la fatiga de la pesca es vana;

- llévanos mar adentro, y según palabra,

lanzaremos las redes de tu Evangelio.

 

2. Siete Santos Fundadores

 

Eucaristía

- Por los jóvenes en reflexión de su porvenir,

para que, como los Siete primeros Padres,

busquen y encuentren la perla preciosa

y pongan sus talentos

al servicio de Dios y del prójimo,

oremos.

 

Dios de misericordia,

que has inspirado a los siete bienaventurados Padres el deseo

de seguir radicalmente a Cristo, pobre y humilde,

por su intercesión,

inspira a otros hijos tuyos el propósito

de orientar todo su ser a ti,

caminar siguiendo a tu Hijo

en espíritu de las bienaventuranzas

y muriendo al estéril egoísmo

buscar solo el Reino y su justicia.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

O bien:

 

Padre santo,

en los siete primeros Padres

nos has dejado un admirable ejemplo de caridad fraterna

y servicio a la Virgen;

mira benigno a esta familia tuya,

enriquécesela de nuevos hijos e hijas

deseosos de seguir a Cristo;

concédenos buscara juntos tu voluntad

y hacer que la vida común

llegue a ser fuente de recíproco amor

y generoso servicio a santa María.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

Liturgia de las Horas

Acrecienta, Señor, nuestra familia,

- revive en nosotros el espíritu de fraternidad

y el amor a la Virgen.

 

Sostiene, Señor, con tu gracia

a los Siervos y Siervas de la Virgen Madre,

- sean humildes y valientes,

cultores de la amistad y operadores de paz,

custodios del silencio y cantores de tu gloria.

 

3. Misas, escucha: Lc 10, 2; Mt 9, 37-38; Mc 7, 32.37

 

Eucaristía

- Por los jóvenes llamados por el Señor

a trabajar por su cosecha,

para que acojan su invitación

y trabajen generosos en el servicio del Reino,

oremos.

 

Padre bueno, Señor de los campos y de las cosechas,

tu Hijo ha tenido compasión

de las muchedumbres cansadas y agotadas