FORMACIÓN PERMANENTE
El proceso formativo "no se reduce sólo a la etapa inicial, ya que, por los límites humanos, la persona consagrada no podrá jamás sostener que ha terminado la gestación de aquel hombre nuevo que experimenta dentro de sí, en cada circunstancia de la vida, los mismos sentimientos de Cristo. La formación inicial debe, por lo tanto, unirse con la permanente, creando en el sujeto la disponibilidad a dejarse formar en cada día de la vida". La vocación del fraile Siervo de María "no se agota en un solo acto, sino se perpetua en una constante invitación y en una continua aceptación". Por lo tanto, "la formación permanente es una exigencia para todos los frailes de la Orden".
Objetivos
Objetivos de la formación permanente son
los de ayudar al fraile profeso solemne a:
- Vivir con calidad y dignidad la propia vocación de fondo;
- Reconocer y vivir conscientemente la etapa "formativa" de la propia edad;
- Crecer dentro de la propia historia y en el tiempo: aceptar de ser puesto en crisis, saber superar y retomar el camino;
- Donarse al servicio de los demás, actuando el carisma de la Orden;
- Evaluar y desarrollar la propia capacidad de extender la propia fraternidad a los hombres de hoy, divididos por causa de la edad, nación, raza, religión, riqueza, educación;
- Vivir como prioritarios los valores de la vida religiosa de los Siervos.
Duración
"El desarrollo del Siervo de María se extiende para toda la vida". Sin embargo, sigue las etapas que marcan el crecimiento humano y espiritual de la persona. En grandes líneas:
- Nacimiento e infancia (0-12 años);
- Adolescencia (de 13-20 años);
- Primera edad adulta (de 20 a 40/45 años);
- Edad adulta media (de 40/45 a 65 años), en la cual se distinguen los años cuarenta y los años cincuenta;
- Edad avanzada (de los 65 años en adelante) que va hacia la conclusión de la vida.
Programa general
El programa de formación de cada etapa se articula en torno a seis ideas fuerza que tienen que ser tomados en cuenta y armónicamente integrados en el ideal de vida.
Madurez humana: El fraile tenga la disposición y la capacidad de cuidar su propio bienestar humano.
Seguimiento del Señor: El fraile tenga la disposición y la capacidad de asumir la necesaria disciplina del seguimiento de Cristo.
Vida común: El fraile tenga la disposición y la capacidad de vivir en comunidad, contribuyendo al crecimiento de la misma: disponibilidad, fidelidad a las responsabilidades recibidas, sensibilidad hacia los demás, apertura a la corrección y a la discusión, espíritu de aceptación y adaptación.
Identidad del Siervo de María: El fraile tenga la disposición y la capacidad de comprometerse en su identidad de religioso Siervo de María.
Servicio apostólico, trabajo, dimensión misionera: El fraile sepa apropiarse del modo de ser "apóstol”, es decir de ser un enviado formado y enviado por Cristo, y tenga la disposición y la capacidad de realizar su trabajo de una manera idónea y satisfactoria.
Justicia y paz: El fraile tenga la capacidad y la disponibilidad de dedicarse a la causa de la justicia y de la paz en el mundo y a la causa ecuménica e interreligiosa.
Programa específico
El programa específico va según las circunstancias de edad, formación y posibilidades...